Una auditoría que poco cambiará la situación previsional de la Provincia
El rostro del gobernador Juan Schiaretti manifestaba relativa tranquilidad, pero distaba de expresar absoluta satisfacción en relación al encuentro mantenido minutos antes con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, el titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Amado Boudou, y el director de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia, Osvaldo Giordano.
Tras innumerables e infructuosas solicitudes de diálogo desde la Casa de las Tejas, las administraciones nacional y provincial dieron finalmente el viernes un importante paso tendiente a la reconstrucción de las dañadas relaciones bilaterales, y compartieron mesa para desgranar uno de los temas de mayor incidencia negativa sobre las inestables arcas provinciales. De dicho encuentro, Schiaretti trajo consigo el compromiso de la Nación de “investigar” las correspondientes responsabilidades de cobertura de los más de 1.600 millones de pesos que suma el rojo del sistema previsional provincial, mediante la realización de una auditoría sobre la deuda de 2008 y la conformación de una comisión especial que determine en el plazo de 90 días el pasivo al 31 de diciembre de 2007. El Gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afrontaría un porcentaje del pasivo del sistema, pero a esta altura todo es aún una incógnita.
A pesar de los “avances”, que no sólo alcanzaron al área previsional sino también a la cuestión financiera de Córdoba y a su obra pública, el gobernador se negó en todo momento a informar si el reencuentro con funcionarios nacionales después de más de cinco meses de incomunicación oficial a partir de las diferencias de ambas administraciones en el marco del conflicto agropecuario, significó el comienzo de la reconstrucción de las relaciones quebradas. Schiaretti reiteró vez tras vez que la reunión no fue de tipo “político” sino “institucional”. Resulta extraño, o curioso, pensar que dos dirigentes que hasta la semana pasada se escupían duras frases acusatorias se hayan referido sólo a cuestiones institucionales sin tan siquiera hacer mención a la situación que atraviesa la relación entre ambas administraciones.
Algunas de las promesas fueron importantes pero acotadas; reiteraciones de lo que ya existe. La Nación aseguró que cumplirá lo que oportunamente ya prometió en materia de financiamiento y de obra pública; los grandes anuncios estuvieron ausentes. La creación de la comisión especial para auditar la Caja, como así también la impulsión de la auditoría –únicos elementos novedosos-, si bien abren un panorama superador al de días atrás, no generan mayores ilusiones a algunos “pesimistas” del Ejecutivo.
La emergencia previsional, lejos de levantarse
“Si la Nación nos envía los 1071 millones de pesos de déficit que tendrá este año la Caja de Jubilaciones, nosotros dejamos sin efecto la emergencia”, respondió en forma contundente el gobernador Juan Schiaretti tras ser insistentemente interrogado sobre la eventual marcha atrás de la emergencia previsional en caso de que el Estado nacional cubra al menos una parte del abultado déficit del sistema jubilatorio provincial. La estrategia de la Provincia quedó así en evidencia: jugar a todo o nada.
Los dichos del gobernador nos permiten arribar a -al menos- dos conclusiones. La primera de ellas es que la Provincia insiste en “tirarle el muerto” a la Nación, cargarle responsabilidades, sin ser capaz de efectuar una mínima autocrítica y reconocer las falencias (propias y heredadas) en la administración del complejo sistema previsional cordobés. La segunda, y mucho más preocupante, es que la quita de entre el 22 y el 27 por ciento sobre los haberes jubilatorios superiores a los 5 mil pesos (o más que quita el “diferimiento de pago”, según el gobernador, justificándose en el bono a ocho años con que se devolverán las quitas) difícilmente quede sin efecto antes del 31 de diciembre de 2010, fecha estipulada en la normativa.
¿Acaso alguien puede llegar a pensar que la Nación reconocería a Córdoba la totalidad del déficit anual de su Caja previsional? ¿Tiene el gobernador algún grado de esperanza de que esto ocurra, o sus afirmaciones apuntan nuevamente a justificar sus polémicas medidas en las faltas de respuestas de un Gobierno “tacaño” que no quiere cumplir con lo que alguna vez se comprometió?
En definitiva, si la cuestionada emergencia previsional continúa vigente, aunque la Nación cubra una parte importante pero no la totalidad del déficit anual del sistema, no será por errores que deban achacarse al Gobierno de Córdoba sino porque la Nación “discriminó” a la Provincia y no accedió a afrontar el déficit de 2008 en su totalidad. Al menos eso es lo que quieren hacer pensar a los principales afectados.
Imposibilidades de la Nación
Al margen de esto, nada indica que un eventual envío de recursos por parte de la Nación vaya a alcanzar para superar los crecientes problemas de la Caja. Una posible respuesta negativa al finalizar la auditoría no depende sólo de la falta de voluntad política del Gobierno central sino, para peor, de una falta concreta de recursos. Conocidas son las crecientes dificultades que atraviesan las arcas nacionales y la consecuente interrupción en el envío de partidas, no sólo para Córdoba sino para todas las provincias.
Nada nos impide pensar, tampoco, que la reunión del viernes haya sido sólo una puesta en escena de la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien, aún debilitada por el traspié sufrido en el Senado y necesitada de legitimidad en las provincias, podría haber convocado a Schiaretti sólo para aplacar sus insistentes reclamos de diálogo, pateando para dentro de tres meses la discusión de fondo. En definitiva, la reunión entre Schiaretti y Randazzo puede bien haber sido una estrategia para ganar tiempo y silenciar a un mandatario cuyas apariciones en los medios nacionales se incrementan día a día.
Con este cuadro de situación, y optando por ser positivos, podemos llegar a esperar un pronto empujón financiero para tapar parte de los baches que ha producido la Caja en 2008; pero los cientos de millones restantes por cubrir pintan un panorama por demás negativo para Córdoba.
En la reunión del viernes, Randazzo confirmó a Schiaretti el “visto bueno” de la Nación para que Córdoba pueda tomar dos créditos por 100 y 150 millones de dólares cada uno. ¿Serán estos fondos destinados a cubrir gastos corrientes, o será que el nombre del gobernador está primero en la larga lista de escépticos sobre la eventual llegada de un “salvavidas” financiero desde el Estado nacional?
Pablo Hotton
